22 sep 2015

22 sep 2015

Cambio de tendencia sobre uso de ácido sulfúrico en minería

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Cambio de tendencia sobre uso de ácido sulfúrico en minería

FUENTE: Portal Minero.- El mercado del ácido sulfúrico en Chile proyecta un cambio estructural para los próximos años, donde pasa de un balance deficitario hasta el año 2019, a una situación de excedentes desde 2020, esto según los datos del último informe sobre esta industria elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

 

La investigación precisa que lo anterior responde a variables tales como el aumento de la producción proveniente de quemadores de azufre en el caso de la oferta, como a la disminución de los consumos provenientes de la minería del cobre por cierre de operaciones SxEw e inexistencia de nuevas iniciativas, por el lado de la demanda.

 

Según Cochilco el estudio se basa en la información recibida por parte de las compañías productoras y consumidoras de ácido sulfúrico. El trabajo corresponde a la actualización del informe anual que caracteriza el mercado chileno del ácido sulfúrico al año 2014 y proyecta el balance entre oferta y demanda tanto a nivel nacional como regional hasta el año 2024.

 

Comportamiento del consumo de ácido sulfúrico (2015 – 2024)

 

Se estima que el consumo de ácido sulfúrico en Chile llegue a su segundo máximo histórico durante 2015, con un valor cercano a las 8,5 millones de toneladas, 6,6% más alto que el declarado para 2014. Sin embargo se espera que este nivel de consumos tienda a la baja, alcanzando su mínimo hacia el 2021 (5,8 millones de toneladas) y llegando a 6,3 millones de toneladas al terminar el período de análisis de este trabajo al año 2024, 1,65 millones menos que lo registrado en 2014.

 

Cabe destacar que, aunque el perfil base considere mayormente faenas consumidoras de ácido en operación, en este caso también se considera un proyecto nuevo ad portas de su puesta en marcha: Antucoya, la cual mitigaría levemente la declinación esperada en los consumos base.

 

Esta declinación de los consumos base se debería principalmente al agotamiento de recursos lixiviables y cierre de operación de algunas faenas de cobre hacia fines del próximo decenio: Collahuasi, Sagasca, Quebrada Blanca, Mantos Blancos, Michilla, Las Cenizas, Franke, Mantoverde y Carmen de Andacollo. Asimismo, se observa que algunas operaciones de Codelco, tales como Chuquicamata (Hidrosur), Radomiro Tomic y Salvador, reducirán sus consumos debido a estos mismos problemas, destaca el informe.

 

Con respecto al perfil potencial de consumo, este está compuesto principalmente por iniciativas de reposición y de expansión marginal de operaciones actuales, y por tres proyectos nuevos: El Espino, Diego de Almagro y la potencial producción de óxidos de la reciente operación de Sierra Gorda.

 

“Esta situación de menor consumo de ácido sulfúrico, específicamente desde la minería del cobre, se mitiga levemente bajo el hecho de que las faenas actuales, dado los antecedentes anteriormente descritos, presentarán un incremento de su tasa de consumo promedio de ácido sulfúrico en la próxima década, lo que incide directamente en los costos de producción de las mismas. Es así como si en el último decenio este indicador de consumo tuvo una tasa de crecimiento de 2,71% anual, pasando de 3,18 a 4,15 ton de ácido/ton de cátodos SxEw, en la proyección hacia 2024 se espera una tasa de incremento anual cercana al 1,67% anual, llegando a una tasa promedio de 5,33 toneladas de ácido consumido por tonelada de cátodo SxEw producido hacia fines de la década”.

 

Producción de ácido sulfúrico (2015 – 2024)

 

El 2014 fue el año de producción de ácido sulfúrico más alto de la última década, alcanzando las 5,65 millones de toneladas. Sin embargo, según lo informado por las empresas productoras de este insumo, se avizora un perfil base creciente que para 2024 registraría una producción de 6,48 millones de toneladas, es decir un 14,6% más que el 2014.

 

La causa de esta producción máxima registrada en 2014, que impulsa el perfil de caso base de producción de ácido, se explica principalmente por el uso pleno del quemador de azufre de Noracid, la recuperación de los niveles de producción de la fundición de Chuquicamata y Ventanas de Codelco, sumado el incremento marginal producto del aumento en captura de azufre por la aplicación de la nueva normativa de emisiones, la plena capacidad de la planta de molibdeno de Molynor y la entrada en operación del tostador de Ministro Hales durante 2014.

 

En cambio, el perfil potencial de producción adicional se verá impulsado específicamente expansión de operaciones actuales, como es el caso de la expansión del quemador de azufre de Noracid y de la planta de molibdeno de Molynor, ambas en 2018. En segundo lugar se encuentran los proyectos nuevos, como la futura planta quemadora de azufre de Enasa en Tarapacá, con puesta en marcha presupuestada para 2018, y la nueva planta de molibdeno de Codelco y su filial Molyb en Mejillones, con puesta en marcha a fines de 2015. En tercer lugar se encuentran iniciativas de reposición, específicamente la continuidad operacional de la fundición Hernan Videla Lira de Enami más allá del 2019.

 

“Con este escenario de iniciativas potenciales es que el perfil de producción potencial partiría el 2015 con un aporte de 15.000 toneladas, para el año 2018 aumentar drásticamente a 0,88 millones de toneladas, y finalmente estar aportando hacia el 2024 alrededor de 1,26 millones de toneladas de ácido sulfúrico”, destaca el informe.

 

Balance del mercado chileno del ácido sulfúrico para 2015 – 2024

 

Actualmente el mercado pasa por el periodo de máximo déficit de ácido sulfúrico, donde para la próxima década es espera que llegue a un máximo de -2,5 millones de toneladas, específicamente en 2015, muy lejos del máximo histórico alcanzado en 2012 (-3,3 millones de toneladas).

 

Esta estructura deficitaria se mantendrá solo hasta el mediano plazo, para luego cambiar a una estructura de excedentes. Para el caso base, se proyecta que el cambio a superávit de mercado se registraría entre 2019 y 2020, con un leve excedente este último año (0,08 millones de toneladas) para crecer en los años siguientes hasta llegar a 0,15 millones de toneladas al 2024 (con un máximo esperado para 2023 de 0,51 millones de toneladas).

 

Por otra parte, si se agregan todas las iniciativas potenciales de consumo, sin considerar aportes potenciales de producción, no se observaría un cambio en la estructura deficitaria en la próxima década, aunque está sería menor a las observada en los últimos años (-0,35 millones al 2024). En cambio, si agregamos las iniciativas que aportan nueva producción de ácido al mercado, el balance cambiaría de déficit a excedente entre los años 2019 y 2020, con un superávit proyectado de 0,55 millones el 2020 y cerca de 1 millón de toneladas al terminar la próxima década.

 

Cabe destacar que el cambio estructural del mercado sulfúrico tendría negativas implicancias en la estructura de importaciones y exportaciones de este insumo en el país, ya que un escenario de excedente obligaría específicamente a los productores obligados a exportar este ácido sobrante, con la consiguiente implicancia negativa en los precios de este insumo. Por el contrario, la disminución en la demanda de este insumo que se observa en los perfiles de consumo de la minería del cobre, podría afectar la concreción de las nuevas iniciativas de producción voluntaria en el largo plazo, retrasando aun más el cambio de estructura del mercado chileno del ácido sulfúrico.

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